Consejería de Educación de la Junta de Andalucía

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lunes, 10 de junio de 2013

Escenas cotidianas

 Escenas cotidianas de la vida en Ronda. 

Cabecera comarcal de la Serranía de Ronda.

En esta entrada se recogen actividades cotidianas de los habitantes de la ciudad. 
A nivel demográfico, esta década es conocida como la del "Baby-boom". El crecimiento de la población se dispara, no sólo en España, sino también a nivel mundial por la extensión del desarrollo económico y científico, lo que en el mundo desarrollado se ha dado en llamar el "estado del bienestar".
 Esta escena de la izquierda, de una taberna llena de hombres apoyados en la barra, era muy común en esta tierra en las zonas rurales. Este era un territorio reservado a los hombres, en los que muchas veces se gastaban los exiguos salarios con los que tenían que mantener a sus familias.
 Carrera Espinel, calle eminentemente comercial de Ronda, conocida popularmente como "Calle de la Bola". En aquel tiempo aún no era peatonal y por ella circulaban los escasos coches y los viandantes paseaban por sus estrechas aceras entre las casas de nobles fachadas, construidas desde el siglo XVIII, para ostentación de la burguesía liberal rondeña.
 El Centro Obrero Católico, lugar de encuentro y ocio de la jventud rondeña durante un largo período de tiempo, primero como círculo obrero católico, en la línea de la "Doctrina social" de la Iglesia. Admirable obra del párroco de Santa María La Mayor, Don Antonio Gamboa, a quien todo el mundo reconoce como un "hombre bueno". Posteriormente fue centro juvenil bajo la dirección de los Salesianos. 
Lugar de reunión de Boy-Scouts y otros grupos y organizaciones de la época.
 Pantalla de un cine de verano. En este caso se trata del cine de La Merced, situado al lado del Convento de las Carmelitas del mismo nombre y que estaba adosado a las de la sala de cine más grande e importante de la ciudad.
Pedro el de los plátanos, personaje muy popular en el mercado de abastos que existía en el solar donde ahora se encuentra el Parador de Turismo. Un entrañable recuerdo de techos altos y aromas peculiares, de una atmósfera vociferante y personajes curiosos, como el señor que vendía "Los iguales" -como se conocía entonces a los cupones de la ONCE- que se retorcía trabajosamente en su silla de ruedas, o el frutero que vendía ramos de flores al grito de "¡Qué bien huelen mis claveles"! y la señora que regentaba el puesto de especias y por supuesto el maravilloso edificio, con una entrada cubierta con un gran letrero pintado de negro en la blanca pared del fondo: "Lo que esté caro no lo compre, ya bajará". A través de este pasillo se accedía a un patio y una sala enorme rodeada de puestos de carne y pescado con sus persianas verdes y las frutas y verduras en las calles del centro. 

 Las tiendas tenían de todo, bueno, de todo lo posible para la época. En una zona ganadera como ésta no podían faltar las chacinas elaboradas durante la matanza.

 Sentarse en la puerta era lo mejor que se podía hacer cuando hacía buen tiempo. Era el entretenimiento favorito y la mejor manera de participar de la vida de la calle cuando no se tenía ni dinero ni oportunidad de hacer otras cosas. Sobre todo en las noches del verano, cuando se contaban historias de todos los géneros, para entretener a los niños.
 La variedad de vehículos, para un número tan escaso de los que circulaban, era impresionante.
El teatro Espinel. Una imagen que solo podemos ver en fotografías de la época porque fue víctima de la especulación y los intereses políticos y financieros. Este teatro de principios del siglo XX, de estilo modernista y donde también se proyectaban películas, que aquí aparece en una de las festivas nevadas con las que a veces nos sorprende el invierno.





Fachada del antiguo Hospital de Santa Bárbara de fundación real.


Este edificio que databa del siglo XVI, como el Hospital de la Sangre de Marbella, actual Museo del Grabado Contemporáneo, fue derruido para hacer un edificio de viviendas. En los años 60 presentaba este aspecto, frente a la fachada de la Calle Armiñán del ayuntamiento actual, que entonces era un patio de vecinos en un estado lamentable. 

domingo, 9 de junio de 2013

La Dinastía de los Ordoñez.

Antonio Ordoñez . Torero rondeño en activo hasta 1968.

La dinastía torera de los Ordoñez. 

El Niño de la Palma inició en Ronda, cuna del toreo a pie, una de las dinastías más famosas del mundo de la tauromaquia, no solo por su arte -sin entrar en la polémica actual- sino por su dimensión internacional, a lo que ha contribuyó, probablemente, la unión familiar con otras familias de toreros como los Dominguín y los Rivera. Lo cierto es que numerosos artistas e intelectuales han venido a esta ciudad atraídos por esta tradición mediterránea, como Orson Wells  o Ernest Hemingway.
Amigo de artistas de todo el mundo. En la imagen con Orson Wells.

Antonio Ordoñez y Ernest Hemingway.

Alumnos de los colegios de Ronda en 1960

Entre la nieve y con la maravillosa Casa del Rey Moro al fondo.

 Los niños en las escuelas en la década de los 60.

Colegio Virgen de la Paz. Era un colegio de niñas con los babis de cuadritos rosa y un lazo azul ultramar en el cuello.

Los niños del Colegio de San Francisco en la Plaza del Barrio.

En el Colegio "La Sagrada Familia" llevaban los babis de cuadritos verdes sobre el fondo blanco y sus instalaciones se encontraban en el escenario del Convento de la Madre de Dios, edificio de estilo mudéjar hoy abandonado.


Se nota la diferencia .

Niñas del Colegio Sagrada Familia en el Arco de Felipe V














Fotos de la página Ronda en blanco y negro.(Con el consentimiento del autor)
Enlace: https://www.facebook.com/RondaEnBlancoYNegro?fref=ts


Trabajando en Paderborn


Paderborn es una ciudad alemana en el estado federado de Renania del Norte-Westfalia. Es capital del distrito de Paderborn y cuenta con casi 140.000 habitantes. Está hermanada con Pamplona (España).
En los años 60 Paderborn fue un destino muy demandado por los emigrantes españoles  para ir a trabajar. 
Muchos cañeteros fueron a trabajar a la obra. 




jueves, 6 de junio de 2013

Entrevista.

Entrevista a familia y vecinos
Soy Antonia Toscano y nací en 1960. No es por eso por lo que he escogido este tema para el proyecto del Programa de Andalucía Profundiza. Actualmente soy profesora de Historia de este Instituto, Pérez de Guzmán, que por cierto se inauguró dentro de esa década también, en 1969 y aquí mismo estudié el BUP en los años entre 1975 y 1979.
1. ¿Te enteraste de que habían asesinado al presidente de los Estados Unidos, J.F.Kennedy?
¿Cómo te enteraste: en la radio, en la tienda...?
─De este acontecimiento me enteré mucho después, claro. Yo era muy pequeña cuando sucedió.
¿Y el de su hermano?
─Sí, de éste recuerdo haber visto la portada de una revista, “Hola”, “Semana” o alguna parecida. Es como si lo estuviera viendo ahora mismo, el hombre ensangrentado en el suelo, con un rosario entre las manos.
¿Qué decía la gente?
─Esto no lo sé.

 2. ¿Qué se comentaba cuando el Apolo XI llegó a la luna? ¿La gente se lo creía?
─Yo no lo recuerdo, pero mi madre siempre ha dicho que eso era mentira, que todo lo que sale en la tele es mentira. Ahora casi que le doy la razón.
¿Lo viste en la televisión?
─No. En mi casa no había televisión, primero porque viví en el campo donde ni siquiera había luz eléctrica y después porque había siempre cosas más importantes que comprar una tele y visto desde ahora me parece que fue una suerte. Eso me ha ayudado a comprender cuales son las cosas importantes de verdad. Cuando entró la primera televisión en mi casa yo ya tenía quince años y fue en blanco y negro, cuando mucha gente ya la tenía en color.

3. ¿Cuántos hermanos eran en tu familia?
─Somos tres hermanos.
¿Y en la de tus padres?
─Por parte de mi padre, eran ocho, aunque tres murieron muy jóvenes y por la de mi madre, eran cuatro y dos habían muerto cuando yo nací.
¿Crees que había mucha diferencia entre esas dos épocas?
─Sí. A ellos les tocó vivir unos tiempos muy difíciles, de mucha pobreza e incluso la Guerra Civil Española y habían padecido muchas penalidades.
4. ¿Qué música escuchabas?
─Cuando era pequeña escuchaba en la radio la música que le gustaba a mi madre, sobre todo, que era fans de Manolo Escobar, pero también sonaban otras canciones que estaban de moda. También recuerdo la música que oíamos en el Colegio, tanto religiosa como clásica y folklórica, la que las bandas de música tocaban en las calles en los días de fiesta y hasta las campanas. La música estaba muy presente en todos los actos de nuestra vida, hasta la Navidad está asociada a cantar villancicos.
¿Qué cantantes o grupos recuerdas?
─ A parte de Manolo Escobar, recuerdo a Juanito Valderrama y a Rafael Farina que eran los preferidos de mi padre.
¿Sabes quién eran los Beatles?
─Cuando estaban en todo su apogeo no, pero cuando ya fui una adolescente si que supe quienes eran. De hecho tuve unos amigos que los imitaban y de los que aprendí muchas canciones traducidas al  castellano
¿Cuándo se escuchaba la música y cuando ibais a bailar?
─Yo era muy joven para salir y a parte de la feria no íbamos a otros sitios, aunque me parece que ya había alguna discoteca para las personas mayores. A mi me gustaba mucho bailar y siempre que escuchaba la música ya estaba yo bailando, pero a mi padre no le gustaba, no sé por qué. Las niñas ricas iban a aprender a bailar a  “Los coros y danzas de Ronda”, pero nosotros no teníamos dinero para eso.
5. ¿Escuchaste hablar de la revolución de mayo en el 68?
─ En aquel tiempo no. Ese año, mientras en Paris se armaba una revolución, yo estaba haciendo la Primera Comunión. Cosas de la vida…
¿Los padres dejaban que las hijas fueran a estudiar?
─Muchos no. Para ellos una mujer lo único que necesitaba era un “buen casamiento”. El que tenía que estudiar era el hijo varón. Si no tenían medios económicos se iban al Seminario, aunque luego no llegaran a ser curas o se salieran. En ese sentido, mi padre era muy moderno, nos valoraba mucho a mi hermana y a mí y estaba muy orgulloso de nosotras porque fuimos buenas estudiantes.
¿Podían salir hasta la hora que quisieran e ir de viaje solas o con amigos?
─No. Nada de eso. Mi padre siempre decía que qué hacía una mujer de noche por ahí, a lo que yo le respondía que qué hacían los hombres si no había mujeres…
¿A qué edad te dieron la llave de tu casa?
─Con veinte años.
¿Fumaban las mujeres y bebían o entraban solas en los bares?
─Cuando yo era pequeña nunca vi a una mujer fumando. Solo en el cine o en la televisión..

6. ¿Qué hacíais en verano? ¿Ibais de vacaciones a la playa, al campo, al extranjero...?
─Durante el curso vivía con un hermano y una hermana de mi padre. En el verano me iba al campo con ellos, pero porque ellos vivían allí. La primera vez que vi el mar ya tenía catorce años.
7. ¿Escuchaste algo sobre la Guerra de Vietnam, el muro de Berlín, la revolución cubana? ¿Qué noticias recuerdas?
─Todo esto lo he aprendido de mayor.

8. ¿Leían en tu casa “el caso”?
─A mi madre le gustaba leer esas historias de la España profunda que hubieran podido inspirar a Edgar Alan Poe o a las series más espeluznantes como “Mentes criminales”
¿Quién era “El Lute”?
─Era un “roba gallinas” que en un asalto a una joyería se convirtió en un asesino. Se hizo famoso por sus fugas de las cárceles españolas y porque luego se redimió estudiando una carrera desde la prisión.

9. ¿Oíste hablar de Martin Luther King y de cuando lo mataron? ¿Sabías algo de la situación de las negras de Estados Unidos?
─Todo esto lo he conocido mucho después.

10. ¿Qué programas de televisión veías? ¿Donde en casa de los vecinos, en un bar, en tu casa...?
─Cuando era muy pequeña recuerdo haber visto “Los Chiripitifláuticos” en un bar. Más tarde, íbamos a casa de otras niñas o de las vecinas a ver la tele, a casa de una mujer que trabajaba en una droguería y que se llamaba Pastora, a casa de una compañera del colegio que se llamaba Isabelita y que tenían una tele porque su padre trabajaba en Alemania. Me acuerdo de la serie de Narciso Ibañez Menta “Es usted el asesino” y de una serie del Oeste, “El Virginiano”, de “Embrujada” y de telenovelas como “El niño de la bola” o “Martín Rivas”, “Los miserables” y Estudio Uno con las obras de teatro.
¿Recuerdas algún actor de la época?
─Juan Diego, María Luisa Merlo, Ramiro Oliveros, Maribel Martín, Lola Herrera, María Asquerino…
11. ¿Ibas al cine?
─Cuando era pequeña solo algunas veces con mis padres, o cuando nos llevaban al Colegio Salesiano, donde vi por primera vez “Sonrisas y lágrimas”, “El otro árbol de Guernica”, “Nosbay” o una de fantasma que nunca he olvidado, pero que no me acuerdo del título. En los setenta mucho, muchísimo, desde la sesión matinal de los domingos al Cine Club.
¿Qué películas veías?
─Ya las he comentado
¿Te acuerdas de que veías en el NODO?
─Claro que me acuerdo y de la voz peculiar que contaba las cosas. Creo que era la de Matías Prat (Padre). De las actividades de Franco, como la inauguración de los pantanos, sus visitas, acontecimientos con grandes jefes de estado, noticias de fútbol y de toros, desfiles militares…las cosas de la Dictadura.
También recuerdo  a personas que trabajaban fuera de España y que solo venían en verano o para la feria. Una amiga de mi madre, María la de la Viña que trabajaba en Barcelona con “Los tres sudamericanos”, aquellos que cantaban “Me lo dijo Pérez”, o María la de Pancho que nos trajo a mi hermana y a mi unas blusas blancas de tela bordada, preciosas.
Y recuerdo las jaulas de los conejos en los patios y los gallineros y las mujeres lavando en el río o en el lavadero público. Las mujeres que traían la leche a las casas en cántaras de zinc y los cántaros de barro para ir a por agua a las fuentes públicas y los braseros de carbón y cisco y cuando nos lavábamos en una palangana y cuando las cocinas en las que se calentaba el agua para ello eran de carbón… En éstos pueblos de Andalucía en los que en los años sesenta apenas si se veía un coche y aún veíamos desde las puertas el cortejo fúnebre tirado por caballos blancos cuando se morían los niños. Hablando con otra gente de mi edad que vivió en otros lugares, veo que llevábamos un retraso como de cien años con respecto a ciudades como Barcelona, Madrid o París  Pero no creo que eso haya sido tan malo. O tal vez sí.

lunes, 27 de mayo de 2013

Mi impresión sobre...

Mi opinión sobre la década de los sesenta, la llamada "Década prodigiosa" como muchas personas la llaman, es que ha habido numerosos sucesos que han tenido gran importancia en esta época y que han cambiado la vida a muchas personas por ejemplo el asesinato de J.F. Kennedy, la construcción del muro de Berlín, el primer y único viaje a la Luna...
Durante esta época en España había discriminación hacia la mujer, por ejemplo no les permitían viajar solas o entrar en bares, sino que tenían que ir con su padre, hermano o marido. 

Mi familia en aquella época creo que lo pasó un poco mal porque mi abuelo tuvo que emigrar a Alemania mientras mi abuela se quedaba en el pueblo cuidando de la casa. Al regreso de mi abuelo, habían decidido casarse, así que compró su traje de novio en el viaje de vuelta a Cañete. Pero luego, a los seis meses volvió a irse porque la situación económica no era demasiado buena. Cuando la situación mejoró, volvió a España y montó un fabuloso bar, en el que hoy en día trabaja mi tío porque él ya es demasiado mayor.


Este trabajo me ha parecido muy gratificante para mis conocimientos sobre los años 60. He aprendido que debemos de empezar a valorar lo que tenemos porque en el pasado hubo muchas personas que lo pasaron mal y que ahora, nosotros vivimos de esta manera gracias a ellas, por ejemplo gracias a las primeras mujeres que reivindicaron nuestro derecho al voto, hoy en día podemos votar. Así que la idea principal que me llevo con este trabajo es que esta época fue una de las mejores y que gracias a la profesora de historia y a este proyecto he podido aprender muchísimo y de una forma dinámica sobre esta fantástica época.

sábado, 25 de mayo de 2013

Mayo del 68

Mayo del 68.

Concierto de Raimon en Mayo del 68


Se conoce como Mayo francés o Mayo del 68 la cadena de protestas que se llevaron a cabo en Francia y, especialmente, en París durante los meses de mayo y junio de 1968. Esta serie de protestas fue iniciada por grupos estudiantiles de izquierdas contrarios a la sociedad de consumo, a los que posteriormente se unieron grupos de obreros industriales y, finalmente y de forma menos entusiasta, los sindicatos y el Partido Comunista Francés. Las circunstancias que propiciaron este acontecimiento fueron:
J. P. Sartre y S. de Bouvoir
1 La mayor revuelta estudiantil y la mayor huelga general de la historia de Francia, y posiblemente de Europa occidental, secundada por más de nueve millones de trabajadores.
2 Estuvo vinculado con el movimiento hippie que se extendía entonces.
La magnitud de las protestas no había sido prevista por el gobierno francés, y puso contra las cuerdas al gobierno de Charles de Gaulle, que llegó a temer una insurrección de carácter revolucionario tras la extensión de la huelga general. Sin embargo, la mayor parte de los sectores participantes en la protesta no llegaron a plantearse la toma del poder ni la insurrección abierta contra el Estado, y ni tan siquiera el Partido Comunista Francés llegó a considerar seriamente esa salida.2 El grueso de las protestas finalizó cuando De Gaulle anunció las elecciones anticipadas que tuvieron lugar el 23 y 30 de junio.

Los sucesos de mayo y junio en Francia se encuadran dentro de una ola de protestas protagonizadas, principalmente, por sectores politizados de la juventud que recorrió el mundo durante 1968. Estos sucesos se extendieron por la República Federal Alemana, Suiza, España, México, Argentina, Uruguay, Estados Unidos y Checoslovaquia.
 En España no pasaron de huelgas y manifestaciones reprimidas por el gobierno de Franco, que grupos de izquierda procuraron conectar con las movilizaciones universitarias que simultáneamente se estaban produciendo, y que en algunos casos mantenían algún tipo de contacto internacional con jóvenes españoles presentes en París, Londres o Estados Unidos.
Los que alcanzaron mayor impacto fueron los planteados como actos culturales solidarios con las movilizaciones obreras, en particular los conciertos de Raimon (el más concurrido el 18 de mayo) que tuvieron lugar en los recintos universitarios de varias facultades de la Universidad Complutense de Madrid, cuya condición jurídica y algún grado de tolerancia de las autoridades académicas hacía más posible la convocatoria.